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domingo, 6 de mayo de 2007

CLAVICULAS DE SALOMON

CLAVICULAS DE SALOMON

Todo el universo ha sabido, hasta hoy, que, desde tiempo inmemorial, Salomón estaba en posesión de todas las ciencias infundidas a través de los sabios preceptos y de las enseñanzas de un ángel, al cual pareció estar tan sumiso y obediente que, además del don de sabiduría que le pidiera, obtuvo, y no sin admiración, toda otra suerte de virtudes. Todo lo cual hizo que, llegando Salomón al término de sus días, él mismo estableciese que su hijo Roboam, por sucesión, hiciérase cargo de un testamento que contenía todas las ciencias de las que él usare y disfrutare hasta el día de su muerte. Los Rabinos que, después de él, procuraron guardar celosamente este testamento, nombraron a éste último Las Clavículas de Salomón, nombre con el cual hicieron grabar un libro hecho de cortezas dé cedro, y en donde los pantáculos aparecían en caracteres hebreos y sobre planchas de cobre, a fin de poder ser conservados para la posteridad en el templo que el sabio había hecho construir. Ellos, los Rabinos, han añadido a este precioso tesoro muchas pruebas o demostraciones de los secretos que adquirieron a través del mismo; antiguamente fue traducido del hebreo al latín por el rabino Hebognazar, quien llevose consigo tal traducción, yendo a parar a Arlés (Provenza), donde, gracias a la fortuna, esta preciosa traducción fue a caer en manos de Monseigneur de Darvault, quien la rescató, en aquel tiempo, de entre el exterminio que de los judíos produjérase. Darvault la tradujo del latín al lenguaje vulgar (francés) en los términos siguientes: Roboam, hijo mío, como de entre todas las ciencias, no las hay más naturales y más útiles que las del conocimiento de los movimientos celestes, he creído que, cuando yo muera, debo dejarte una herencia más preciosa que todas las riquezas de las que gozo. Y, para que comprendas de qué forma he llegado a conseguir un grado tan alto como éste, es preciso que te diga que el ángel del gran Dios hízose visible para mí en un día en el que, al contemplar el poderío de ese astro Supremo, decíame a mí mismo: Quan mirabilia opera dei (cuán admirables y sorprendentes son las obras de Dios). De repente, en el fondo de un camino bordeado por espesa arbcileda, percibí una luz en forma de ardiente estrella, la cual díjome en alta voz: Salomón, Salomón, no te extrañes: en absoluto por lo que voy a decirte: el Señor ha puesto sus ojos en ti, y desea satisfacér tu curiosidad, dándote el conocimiento de lo que te será más agradable, y te mando que le pidas lo que desees. A lo cual, después de haberme rehecho de mi casi desmayo, respondí al ángel que, después de la voluntad del Señor, no deseaba otra cosa sino el don de la sabiduría; y por la bondad del gran Dios obtuve, por añadidura, el disfrute de todos los tesoros terrenales y el conocimiento de todas las cosas de la naturaleza. Héte aquí, hijo mío, como, por ese medio, poseo todas las virtudes y riquezas de las que tú me ves disfrutar ahora; y, si pones un poco de atención en lo que voy a contarte, y si observas y guardas con cuidado los preceptos que voy a darte, te garantizo que las gracias del gran Dios te serán familiares, y que las criaturas celestes y terrenas serán obedientes y estarán sujetas a ti por la fuerza y virtud de la Ciencia Cabalística, a la que yo llamo Gran Ciencia o Magia, la cual difiere de la Ciencia Diabólica, es decir, que no opera en absoluto a través de la fuerza de los espíritus inmundos, aunque sí por la potencia de las causas naturales y la de los ángeles puros que las rigen. De los que voy a darte los nombres ordenados, y sus ejercicios y empleos especificos, a los cuales son destinados con sus nombres, sellos y caracteres; reúne los días durante los cuales presiden en particular, a fin de que puedas llevar a cabo todo cuanto te prometo en este mi testamento. Es preciso que seas cuidadoso y estés atento a la consecución de lo que desees emprender, y que todas tus obras vayan dirigidas sola y exclusivamente a honor del que me ha dado el conocimiento y la fuerza de dominar, no solamente sobre las cosas terrenas, si no también sobre las celestes, es decir, sobre los ángeles de quienes pudo disponer a voluntad mía y obtener de ellos servicios muy considerables en todo cuanto me concierne. Ante todo debo procurar que sepas que Dios, habiendo hecho todas las cosas para que le estén sumisas, y no contento todavía, ha querido llevar sus obras hasta el grado más perfecto, haciendo una obra en la que participan lo divino y lo terrenal, es decir, el hombre cuyo cuerpo es grosero y terreno y el alma espiritual y celestial, al cual ha sometido toda la tierra y a sus habitantes, y le ha dado medios por los cuales, con el arte, puede volver familiares a los ángeles, a los que yo llamo criaturas celestiales, que están destinados, unos a regular el movimiento de los astros, otros a habitar dentro de los elementos, y otros, en fin, a conducir y ayudar a las criaturas celestiales y terrenales, a las que llamo hombres. Puedes, pues, entablar conocimiento con una gran parte de ellos a través de sus sellos y caracteres, y que se te vuelvan fáciles y familiares mientras no abuses exigiendo dos de las cosas que a ellos les son contrarias, a saber: Maldito quien en vano tomará el Nombre de Dios y maldito quien mal empleará las Ciencias y los bienes con los que El nos ha enriquecido. Te pido, hijo mío, que grabes bien en tu memoria todo cuanto te digo, para que no se te borre nunca, o, por lo menos, te mando que si no tuvieses deseo de usar para bien los secretos que te enseño, antes eches al fuego este mi testamento, que abusar del poder que te doy de obligar a los espíritus, pues te advierto que estos ángeles bienhechores, cansados de tus ilícitas demandas, podrían ejecutar para tu desdicha las órdenes del Dios supremo, así corno para la desdicha de todos los que, mal intencionados, abusaren de los Secretos que se me han revelado. De todas formas, hijo mío, no creas en absoluto que no te sea permitido gozar de los bienes y placer que esos espíritus divinos puedan darte; sino al contrario, para ellos es un gran placer el rendir servicio al hombre, mientras éste no abuse en absoluto de su bondad. Por otra parte, hay muchos de esos espíritus que tienen mucha afinidad con el hombre e inclinación hacia él, al haberles destinado Dios sobre todo a la conservación y conducción de las cosas terrenas que están sometidas al poder del hombre. Hay diferentes clases de espíritus, según las cosas a las cuales presiden: los hay que rigen el cielo empíreo, otros que rigen el primer móvil, otros el segundo Cristalino, otros el primer Cristalino; los hay que presiden el Cielo estrellado, hay también espíritus en el Cielo de Saturno, a los que se llaman saturnistas, hay espíritus jupiterianos, marciales, solares, venusianos, mercuriales y luminares; obser­vo los mismos espíritus en los Elementos como en los Cielos. Los hay que habitan la región ígnea, los hay que residen en el aire, otros en el agua y otros en la tierra; todos ellos pueden prestar servicio al hombre que tenga la dicha de conocerlos y que pueda servirse de los medios encaminados a sorprenderlos y hallarlos. Quiero hacerte saber todavía que Dios ha destinado a cada uno de nosotros un espíritu que vela y cuida de nuestra conservación, los cuales son llamados genios y son elementales al igual que nosotros, y están más prestos en llevar a cabo servicios para los que su temperamento está conforme al Elemento que estos genios habitan; por ejemplo, si tú eres de temperamento ígneo, es decir sanguíneo, tu genio será ígneo y sometido al imperio de Bael. A parte de todo eso, hay tiempos reservados para la invocación de estos espíritus, días y horas en los que tienen fuerzas y un imperio absoluto—; por eso verás, en la tabla adjunta más adelante, a qué planeta y a cuál ángel están sometidos cada día y hora de la semana; a la par, tienes los colores que les convienen, los metales, las hierbas, plantas, animales e inciensos que les son propios, y como asímismo en qué parte del mundo piden ser invocados; y sin omitir los conjuros, signos, caracteres y letras divinas que les convienen, por medio de los cuales se recibe el poder dé simpatizar con estos espíritus. Así, pues, hijo mío, en primer lugar debes saber que para comprender la tabla siguiente, en la cual están grabadas las horas planetarias, es preciso examinár que cada fila es para cada día, y que la parte de arriba de cada una que viene esçrita en cifra y que empieza por 8, son las horas del sol levante y poniente, y que la fila de debajo que empieza por 1, es la hora desde medianoche hasta la medianoche si­guiente, y que lo que está sombreado significa las ho­ ras nocturnas. Si quieres, por ejemplo, operar un domingo a la hora del sol, sería necesario empezar en la sexta hora a partir de la medianoche, que es la primera de la salida del sol; si quieres operar a la una de la tarde, que es la octava de la salida del sol, como está marcado, lo que debe servir para las tablas restantes, lo cual no es demasia­do dificil de manejar y sí muy fácil de comprender. CUCHILLO PARA LAS VICTIMAS



Preparación de la Espada

Te será necesario hacer preparar una espada que no haya nunca servido para menester alguno, y, después de haberla lavado bien y limpiado con vino en el que habrás mezclado un poco de sangre de una paloma blanca, sacrificada un lunes a la salida del Sol, la secarás con un paño muy limpio. Esperarás hasta el martes, día en el cual, a las seis de la mañana, poco más o menos a la salida del sol, la tomarás en tu mano y recitarás estas palabras con mucha atención: Agla on penta grammaton, on atanatos, agraton, Tela, justus, Tomon. Deus abraham, deus Isaac, deus Jacob respice servum tuum N. qui in tuo nomine pugnare cupit; jube angelis tuis, ut mihi adsint, et nom mih deficiant in negociis meis et per te c’theos, atanatos, agios, agios, Agios, alpha et Omega veniant angeli tui Cassiel, Sachiel, Samael, Anael, Raphael, Michael, Gabriel et adjuvent me in omnibus meis operibus, et nunquam me derelinquant et per Virtutem artis quam pátri meo revelasti, sint mihi fidelos et obedientis per nomen tuum tétragramaton. Después, te dispondrás a grabar o mandar grabar con el buril sobre dicha espada los dichos caracteres ; hecho lo cual, echarás incienso que habrá sido previamente bendecido en el infiernillo con fuego que también habrá sido bendecido, y recitarás la oración Agla, on, etcétera..., y luego la meterás en su funda, que debe ser completamente nueva, y la conservarás para las operaciones que lo requieran. Preparación de los Cuchillos. Hay que mandar préparar cuchillos , que la hoja sea de un acero muy puro y que el mango sea de madera de sauco; hecho lo cual, en día y hora del mes de marzo, que tendrá que ser en martes, a la salida del Sol o a la una de la tarde, los lavarás y los secarás tal como se ha dicho de la espada, hecho lo cual, asiendo uno en cada mano, en el acto recitarás la oración siguiente: hel, ya, yac, va adonay, Cados, Cados, Cados, oborel, Elohim, agla, hagiel, asel, Sadon, Esul, Elhoy, heloim, delis, yeuy, del, Agios, Agios, Agios, Rafael, Rafael, Rafael, domine deus omnipotens qui luncta creasti ex Nihilo, nc despicias servum tuum, N. quite suplicitcr orat, ut tibi placeat haec cultra benedicere, purificare et santificare ut sint digna et efficacia ad meas operationes complendas; et jubé angelis tuis venire et adsistere huic mea operationi. O domine omnipotens reminisce­re patris mei cui tribuisti omnium rerun cognitio­nem, fac ut per virtutem illius praeceptorum pura evadant haec cultra et sint tibi grata per tuum nomen quod est sanctum Tetragramaton. Luego a continuación grabarás o harás grabar a la misma hora o parecida los caracteres siguientes: Habiendo impreso, o mejor dicho, grabado dichos caracteres, los incensarás tal como se ha procedido en la ceremonia de la espada, recitando la oración hel, ya, etc. Los envolverás, después, con una tela o tafetán rojo y los guardarás hasta que se necesiten.

Exorcismo del estilete.
Hace falta preparar uno con acero muy fino, y que la empuñadura sea del mismo metal. Lo lavarás y secarás tal como se ha hecho con los cuchillos, y, habiendo clavado la punta del mismo a un pedestal de madera de boj, recitarás las oraciones pertinentes a la de la espada y a la de los cuchillos. La de la espada la recitarás antes del incensamiento, y la de los cuchillos después.
Una vez dichos caracteres hayan sido grabados(oracion), los incensarás y bendecirás tal como en las precedentes ceremonias de más arriba, y recitarás la oración hel, ya, yac, etc. Finalmente, lo guardarás con sumo cuidado hasta que lo necesites.


Exorcismo del cortaplumas
Harás preparar un cortaplumas cuya hoja sea de acero puro y fino, y cuyo mango sea de no importa cual material mientras sea nuevo. Luego, habiéndolo lavado bien y secado siguiendo la indicación precedente, será preciso ponerlo encima de una mesa blanca y, después de haberla hisopeado e incensado, recitarás devota y atentamente la oración: Agiel, asel, Sadon, Paliel, alma, Mammiel, Dilaton, Kaday, Catilva, Utanzarat Zalphi, Carsali, Jaffua hictimi on, Agla, Agios, Agios, nomon, yotn, Lupnat, miel, Ciel, miel, Ciel, Ciel, miel, deus moisis, deus Israel, deus magnus, ne o ubliviscaris me servum tuum N. sed digneris hoc instrumentum tuo honori praeparatum benedicere per rnagnam po­tentiam et sapientiam tuam quam patri meo revelasti, et per omnes angelos tuos quorum nomina illi detexisti et per nomen tuum, quod est potens Tetragramaton, una vez recitada, grabarás o harás grabar los caracteres de la oracion, hecho esto los incensarás y bendecirás, recitando acto seguido la oración agiel, asel, Sadon etc. Después, lo envolverás en una tela o tafetán de colores variados y lo guardarás hasta que lo necesi­tes.

Exorcismo de buril.
En viernes o en martes, hay que mandar fabri­car un pequeño buril de acero parecido al que viene dibujado en la página de los instrumentos. En el mismo día y hora de Marte o de Venus, harás grabar sobre el mismo los caracteres . Hecho esto, harás un manguito de boj más o menos parecido al que está dibujado, y habiéndolo lavado e incensado con una pizca de enebro, recitarás la oración que sigue: Asophiel, Asophiel, Asophiel, Pentagramaton, Athanátos, Eye, Eye, Éye, Kellon, Kelloi, Kelli, ete rne déus pater meus bene dic instrumentum istud tuo honori praeparatum, ut nihil niši bonum et salutare cofiát et per gloriam tuam, amén. Habiéndolo incensado luego, inmediatamente, lo conservarás muy limpio hasta que tengas que usarlo. Exorcismo de las plumas Es preciso que las plumas sean purificadas segun la costumbre del arte, es decir, que, una vez lavadas e incensadas, tórarás sangre de cordero y mojarás en la misth a el extremo dé la pluma hasta unos diez dedos del cañon, recitando luego la oración siguiente: hamatiel, hel, Miel, Ciel, Joniel, Nasnia, magde tetragramaton, deus magnus et potens exaudi preces meas et benedic tionis tuae fructum his calamis impertire digneris amén, sirviéndote de ella cuando la necesites. Preparación del tintero Poco importa de qué material esté hecho, mientras sea nuevo. Será bastante con bendecirlo e incensario, diciendo: hamatiel, hel, miel, Ciel, joniel, Nasnia, Magde, Tetragramaton deus potens exaudi prae­ces invocantium et benedicas hoc istud vasculum tuo honori preparatum per omnia opera tua, amén. Una vez guardado el tintero para su uso en el futuro, pondrás en el mismo un poco de tinta, la que sea, a condición de qué esté incensada y que tenga el correspondiente color planetario.

Exorcismo de la taza
Conviene tener una taza para depositar la sangre de las víctimas, la cual servirá para escribir. Esta taza debe ser de tierra no barnizada. Y, al igual que con todos los demás instrumentos, estando bien lavada, purificada e incensada, llevarás a cabo el exorcismo como en el caso del tintero, recitando la oracion: hamatiel, hel, miel, etc., y en el lugar donde dice de hoc istum vasculum deberá decirse hoc istud vasculum, etc. Hecho lo cual, la reservarás para la operación.

Exorcismo del bastón para venus
El Bastón del arte se hace con una rama de sauco cortada en día y hora de Venus. Una vez cortada y raspada o pulida a la medida de unos dos pies, practi­caréis una pequeña hendidura en cada uno de los in­terespacios de los nudos. En dicha hendidura haréis penetrar un pedacito de cobre en el cual habréis gra­bado los caracteres a la misma hora de Venus, y, habiéndola cerrado de nuevo con cera virgen, la incensarás diciendo, Conditor uni­versi Creator caelorum, ens magnus pentagramaton Eye, Eye, Eye, hiseyros, hiseyros veni, santificator omnipotens, et eterne deus benedic et purifica baculum istud per nomen tuum, quod est sanctum et per omnes angelos tuos, amén. Luego, pondréis un casquillo de algodón en cada uno de los extremos del bastón, y lo conservaréis hasta que os sea necesario.

Manera de cortar el otro bastón propio para las demás operaciones
Hay que cortar un bastón de sauco, de la misma longitud que el precedente y que tengá la piel fuertemente pegada. En una noche de cualquier luna, al renovar de ésta, lo asirás con la mano después de medianoche, y, volviéndolo hacia oriente, lo lanzarás al aire y lo recogerás sin que caiga en el suelo, al tiempo que recitarás las siguientes palabras: Gam, qui elex Beque Tsalmaveth, loyra, Rah, qui ata himadi, siblexa vinis bantexa ema yeneda. Es decir, etiam curn ambulançro in valiem umbrae mortis, non tirnebo malum quo­nian tu rnecurn. Virga tua et ,baculum tuum ipsa me consolabuntur. Repetiras veces la misma ceremonia y las mismas palabras. Guardarás el bastón hasta que lo necesites.

Exorcismo del infiernillo
Es necesario disponer de un infiernillo propio para meter el fuego para los incensamientos. Es preciso que sea de tierra negra, no barnizada, aunque nueva. El fuego tiene que ser hecho con carbones nuevos, y éste, una vez encendido con fuego nuevo, lo exorcisa­rás diciendo: deus moisis, deus Aaron, cus Abra­ham benedic et purifica hanc creaturam ignis tuo honori préparatum ut digna sit complacere et purificare omnia loca in quibus accensa erit amén, lo que habiendo sido hecho, echarás el incienso correspondiente a la operación, que exorcisarás diciendo: Agios, atha­natos, Beron, Ciel dedotois et eterne Ens Entium sanctificator universi benedic et consecra in­censum istud et sicut fumus istius incensi ad te ascendat sic exaudire digneris preces meas. Amén. Al recitar esta oración echarás un poco del citado incienso en el fuego, y guardarás el resto para las operaciones en las que dicho incienso podrá convenir. Como quiera que hay que destinar un lugar limpio y conveniente para la operación, todos ellos serán buenos, mientras se los purifique. Purificación del lugar destinado para llevar a cabo las operaciones Es preciso que el lugar no haya sido habitado por persona alguna, principalmente y sobre todo por ninguna mujer durante siete días antes por lo menos. Luego, ha­biéndola tapizado con una tela blanca y lisa, lo exorcisarás recitando: Aeterne sapiens, fortis, po­tens, Ens Entium Creator mundi veni in hunc locum, et tua presentia majestate sanctificia hunc locum ut meo sit puntas Castitas et plenitu­do legis, et sicus fumus incensi istius ad te ascendit, sic in hunc locum descendat virtus tua et benedictio tua et vos omnes angeli et spiritus omnes hunc consecrationi adstate presentes per deum verum, vivum et aeternum qui vos sicut et me ex nihilo creavit et qui vos simul sicut nos uno momento destricere potest et per sapientiam ejus. Amén. Después de haberlo incensado durante la oración anterior, lo cerrarás, y cuidarás de que no entre en el mismo nadie más que tú y aquellos que te sean necesarios. Exorcismo del vestido Es también necesario el tener un vestido limpio y conveniente. A este efecto, es preciso que éste sea confeccionado con tela de lino blanco, formando un gran camisón que no tenga otra abertura que el espa­cio suficiente para hacer entrar en él la cabeza, y cuya longitud alcance hasta los pies. Tiene que ser más bien holgado y presentar dos mangas de la misma tela que lleguen hasta las muñecas y que vengan algo prietas. Este camisón tienen que ser extremadamente blanco, y lo exorcisarás recitando: O pater conditor alme siderum sapientia summa per omnes fortitudines tuus et virtutes tuas sancti­ficare digneris vestem hanc tuo honori prepara­tam Exorciso te vestis per deum verum vivum aeternurn qui cuncta fecit ex nihilo et mehi sit in hoc meo opere quod sit impurum sed virtutis pienum. Amén. Y, habiéndolo incensado como de costumbre, lo guardaras hasta que lo necesites. Es indispensable también tener unos calzones de la misma tela, los cuales exorcisa­rás al mismo tiempo que el vestido. Exorcismo de las víctimás Como sea que en todas las operaciones debe haber una víctima, es preciso que ésta esté purificada, y para ellò será necesario lavarla e incensarla con el incienso planetario. Luego, sobre su cabeza le afeita rás un pequeño mechón de pelo, encima del cual exorcisarás a la víctima con sal marina, diciendo: Sempiterne omnipotens deus in cujus potestate sunt omnes fines terrae, Sanctifica et tua virtute purifica hostiam istam ut effusio illius sanguinis tibi occidenti, si voluero nec nc sic in illo tuam mitté. Benedictionem. Amén. Después de lo cual, degollarás a la víctima y, con parte de su sangre, regarás la habitación o lugar destinado para la operación, recitando: Omnipotens et Misericors deus moisis, deus abraham, deus jacob sanctifica locum istum, ut per effusionem sanguinis hujus hostiae purae purifica illum et vos omnes angeli et spiritus venite et colligite sangui­nem istum ut illum offeratis deo supremo. Amén. Por lo que respecta al resto de la sangre, hay que reservarla como algo muy necesario a su posterior requerimiento. Consagración del libro Hay que componer un librito conteniendo las ora­ciones pertinentes a todas las operaciones, signos y caracteres y el nombre de cada uno de los ángeles. Todo lo cual debe estar escrito con sangre de paloma, encima de pergamino virgen, y, a continuación, consagrarás de la siguiente manera diçho librito a las divinidades supremas, es decir, al Gran Dios y a los espíritus bienaventurados: En el sitio destinado y purificado pondras una mesita blanca y pura, encima de la cual estará el librito abierto en el lugar donde está el gran pantácu­lo, y, después de haber encendido una lámpara que estará suspendida en el centro de la mesa, rodearás dicha mesa con un cortinaje blanco y, listo todo lo cual, te revestirás con los hábitos del arte y, tomando el libro abierto, recitarás: Adonai, heloim, hel, ye, Eye, ye princeps princi­pium, ens entium, miserere mei et respice in me servum tuum N. qui te devotissime invocat et te per nomen tuum sactissimum tremendum. Tetra­gramaton supplicat ut sis propicius et felix mihi in operationibus meis et jubeas angelis et spiritibus tuis venire et sedem in hoc loco ponere. O vos omnes angeli spiritus stellarum, o vos omnes angeli spiritus clementorum, ó vos omnes spiritibus adstantes ante faciem dei conjurat vos minister et servus fidelis altissimi conjurat vos deus ipse ens entium o tetragramaton, ut nunc et nunc veniatis et adsistatis huic operationi. Venite orat vos et supplicat humilissime servus dei. Amén. Recitada la oración, incensarás con incienso co­rrespondiente al planeta y pondrás el libro encima de la citada mesa, teniendo el cuidado de que el fuego, o sea la lámpara, sea perpétuo durante la operación. Una vez la cortina cerrada de nuevo, esperarás hasta el siguiente día a la misma hora, en que harás lo mismo, incensando el libro con incienso correspon­diente al planeta dominante del día, y harás eso durante siete días consecutivos, empezando por el sábado a la hora del sol, al igual que en los demás días, y cuidando de que día y noche esté la lámpara encendida, después de lo cual, encerrarás el libro en un agujero practicado a propósito debajo de la mesa, donde lo mantendrás hasta que lo necesites. Y cada vez que quieras cogerlo, hará falta de antemano revestirse con los hábitos del arte y encender la mencionada lámpara, y, de rodillas, abrir dicho agujero recitando, al tiempo la oración precedente, Adonay, heloim, etc..... Al consagrar el librito es necesario también llamar a todos los ángeles que están descritos en el mismo en forma de letanías, lo cual harás con la devoción requerida, y, aunque los ángeles y espíritus no hubieran aparecido al consagrar el libro, no hay que asombrarse por ello, puesto que, siendo de naturale­za pura, les duele el familiarizarse con los hombres, que son inconstantes e inmundos. Mas, la perseverancia los obliga a nosotros, y, si se han llevado a cabo y hecho las ceremonias y los caracteres, están obligados a venir hacia nosotros y despojarse de todo orgullo digno de un espíritu puro. Por ahí llegará el que, la primera vez y a la primera invocación, podrás verlos y comunicar con ellos fácilmente. Asímismo te recomiendo, hijo mío, de no emprender en modo alguno obras inútiles e inmun­das, ya que lo inoportuno de tu hacer mediante esas operaciones, lejos de atraértelos, los echarías del todo; por lo cual te sería luego muy dificil el llamarlos de nuevo para operaciones útiles, santas y necesa­rias; lo que te servirá de enseñanza para no empren­der nada vano, inútil e impuro. Después de haberte mostrado la manera cómo llevar a cabo las ceremonias, es preciso que te diga algo sobre la naturaleza de los espíritus, de los que hay de muchas clases, es decir, que habitan en distintas comarcas y distintos elementos; ya que, por ejemplo, Raphael es un ángel ígneo porque habita en el fuego y, al mismo tiempo, es el jefe o cabeza de los espíritus que habitan en el mismo; asimismo es él uno de los siete ángeles que presiden ante la faz del Gran Dios. También es el ángel dominador de la estrella denominada Venus, presidiendo el viernes. Y así también puede decirse lo mismo de los demás ángeles cuyos nombres doy a continuación, así como sus cualidades elementales, todo ello ordenado como lo verás en la siguiente tabla:

Los Cuatro Elementos
Aire
Fuego
Agua
Tierra

Los Angeles de los Elementos
Michael
Raphael
Gabriel
Uriel

Los Espiritus de los Elementos.
Cherub,
Seraph,
Tarsis,
Haniel.

Las partes del Mundo sobre la que preciden.
Oeste,
Este,
Norte,
Sur.

Las Cuatro Estaciones
Primavera
Verano
Otoño,
Invierno.

Principes que presiden las cuatro Estaciones
[Gargatel, Tariel, Gaviel] Carcasa,
Amatiel,
Comisoros Amabael,
Ctarari Tarquam,[ Gualbarel]

Los meses de los Signos
marzo,
julio,
noviembre,
mayo,
septiembre,
enero,
junio,
octubre,
febrero,
abril,
agosto,
diciembre,

Las piedras correspondientes a las cuatro estaciones
brillantes,
ligeras y blandas grasas
y transparentes pesadas,
obscuras.

Los príncipes de los espiritus de las cuatro estaciones
Bael,
Moimón,
Poimón,
Egin

Los ministros y legiones de los príncipes más arriba nombrados
Silfos,
Aéreos,
Ninfas,
Pigmeos

Cada uno de los ángeles tiene su carácter, y tú debes saber que hay siete cielos, habitados por siete estrellas a las que se las llama planetas, los cuales, a su vez, están habitados por legiones de ángeles.
Estos caracteres y nombres divinos son lo mas pre­cioso de toda la naturaleza, tanto celeste como terres­tre. Es por lo que, al hacerlos, hay que obrar muy exactamente y obervar gran meticulosidad al trans­cribirlos. Deben ser escritos sobre pergamino virgen de cordero, con tinta común, al principio del mes de agosto, antes de la salida del sol, estando uno en buen estado y vuelto hacia el lado de levánte. Los conser­varás para suspenderlos de tu cuello en un día y hora similares a los de tu nacimiento. Después de lo cual, cuidarás todos los días de nombrar el nombre del que estará escrito y colgado de tu cuello, manteniendo el rostro vuelto hacia el lado de levante. Siendo sufi­ciente uno solo de estos nombres, si bien habrá que repetirlo diez veces, puedes tener la seguridad de que ningún encantamiento u otro cualquier peligro podrá dañarte, antes al contrario vencerás toda adversidad y serás amado de los ángeles buenos y espíritus puros, siempre que hayas hecho sus carac­teres y los lleves encima de tí, ya que, por este medio, tanto los ángeles y espíritus celestes como terrestres, serán muy exactos y prontos a obedecer. Además de todo eso, es preciso que cuides de hacer o mandar hacer los pantáculos que más adelante te mostraré, puesto que cada operación requiere su medalla o pan­táculo. Como sea que cada una de estas medallas posee su virtud y propiedades específicas y sus ceremonias necesarias, sin lo cual la operación care­ceria de todo valor, así pues, antes de emprender nada, hijo mío, ten cuidado de leer y releer muähas veces este mi testamento, a fin de que, estando perfectamente instruido de las ceremonias requeri­das, no puedas fallar de ninguna manera, y que, lo que en un principio te pareciera dificil y harto trabajoso, en poco tiempo pueda llegarte a ser fácil y de muy nece­saria utilidad. Que esto te sirva de exhorto para que seas bien cuidadoso y muy afecto a todas las opera­ciones y acciones del arte. Voy a proporcionarte cantidad de secretos los cuales te conjuro ano emplearlos nunca jamás en el mal, ya que, como he dicho, maldito sea quien tomara el nombre de Dios en vano; aunque, sin más ceremonia, podrás servirte de estos secretos, mien­tras solamente tengas como fin la gloria del Gran Dios, y que no tiendas en absoluto a la destrucción y ruina de tu prójimo, porquè la sangre clamaría conti­nuamente venganza ante el Todopoderoso, lo cual haría que tú y los tuyos sufriérais la justa cólera de un Dios irritado; mas, como no nos ha prohibido los placeres honestos y Iicitos, y que también es muy necesario conocer el bien y el mal, para escoger el primero y evitar el otro, es lo que me ha decidido el consentir en darte a conocer los secretos siguientes. Como sea que no hay ninguna persona que no esté deseosa de atraerse la bienquerencia de sus semejan­tes, y que habiendo una vez conquistado el corazón y las buenas disposiciones de alguien, y que. esta persona está muy prendada de este amor, no hay nada que ella no hága para complacer al que ama. Cosa que hace que del amor se llega a veces a las pasiones carnales, que es cosa perniciosa, lo que me obliga a ordenarte que no sean éstos tus pensamien­tos en absoluto, sino solamente que te atraigas la amistad de quienquiera que sea, lo cual es la verdadera riqueza, ya que los mismos secretos que te servirán para el amor honesto pueden también servir para inducir y obligar a aquél o aquélla que tuvieres en tu imaginación a condescender, muy a pesar suyo, a hacer todo cuanto quisieras, cosa que a Dios disgusta, al ser algo abominable el hecho de obligar a una muchacha a sufrir el peso de tu brutali­dad y forzar a la naturaleza, a menos que, por legítimos esponsales, le devuelvas el honor que le habrás arrebatado. Por esta razón, empiezo por exponer primeramente los secretos propios para hacerse amar. Secreto para hacerse amar El potro, al nacer, lleva un pedacito de carne sobre la frente, que se denomina hipomanes; hay que cogerlo, hacerlo secar y reducirlo a polvo muy fino. Luego cogerás una manzana roja, practicarás en la misma una extracción al igual que se hace para una cata, del ancho de una pequeña moneda y, una vez sacadas las pepitas del fruto, rellenarás el hueco producido con aquel polvo y lo taparás; luego, mondarás alrededor de todo el fruto una banda del ancho de un través de dedo y, en un viernes próximo al quince de abril, a las seis de la mañana, que es hora de Venus, escribirás el nombre de la persona interesada y el carácter siguiente
con sangre sacada del dedo anular de tu mano izquierda, y repondrás la mondadura en su sitio, presionándola un poco para que la sangre no aparezca y para que la persona a quien va destinada la manzana no tenga la más mínima sospecha de la operación realizada. Darás una cuarta parte del fruto al interesado, sea éste macho o hembra, o bien dejarás secar dicha manzana y la reducirás a polvo para hacérsela beber o echarla encima de sus vesti­dos. Sobre todo procura muy bien que el interesado no se dé cuenta de nada, puesto que entonces la operacion carecería de todo efecto. Otro para el mismo objeto Un viernes, antes de la salida del Sol, hacia el quin­ce de agosto, hay que entrar en un huerto y coger de alli una bonita manzana, que cortarás en cuatro partes, de manera que, sin embargo, no se separen las partes. En su interior meterás una notita o papeleta en la cual habrás escrito, con tu propia sangre, tu nombre al revés; otra notita donde habrás escrito el nombre de la persona que amas, y otra donde serán escrito oraciones, o acciones ,y habiendo unido estas tres papeletas juntas conires de tus cabellos, a saber uno del lado de cada oreja y el tercero del lado de atrás, volverás a cerrar la manzana y la envolverás con un pedazo de piel de cordero recién sacrificado, sobre la cual habrás escrito, con sangre del propio cordero, estas palabras y caracteres (oraciones y /o acciones).Liarás dicha piel alrededor de la manzana y harás secar el todo en un horno de pan despues de la salida de éste, hasta que se pueda reducir a polvo. Echarás este polvo al paso de la persona, o bien echa­rás parte del mismo encima de ella. Entonces verás cosas maravillosas, pero cuida bien de ser exacto en los caracteres.


Otro para el mismo objeto
Hacia el doce de septiembre, en día y hora de Venus, harás o mandarás hacer una medalla de cobre rojo, sobre la cual grabarás o mandarás grabar, de un lado estos caracteres IEOVÀ. AE NONNA ; hecho esto, la guardarás hasta que la necesites, que será cuando te la colgarás alrededor del cuello mediante un cordón que hay: usado la persona que deseas, y, todas las mañanas durante el mes de octubre entero, antes de la salida del Sol, irás hasta su puerta y recitarás las siguientes palabras: Amapoyll ae. que tendras que repetir doce veces el primer día del mes siguiente, el interesado no podrá evitar el venir a pedirte tu corazón y lo que desees de él. En ese aspecto, harás todo cuanto te plazca. Otro sobre el mismo objeto Solamente hay que llevar sobre sí mismo el cora­zón de una golondrina que habrá sido muerta un viernes al salir el Sol y hacia el quince o veinte de abril; pero será preciso que el hombre lleve el de la hembra y la muchacha el dël macho. Otro para que nadie no pueda decir más que bien de vosotros, y para que jamás pueda hablar mal Hay que recoger la planta maravilla o caléndula en el mes de septiembre, cuandoel Sol están en el signo de Virgo, que es durante los quince primeros días de este mes, y envolver con la misma una hoja de laurel que habréis tomado en viernes al salir el Sol y dentro del mismo mes, con un diente de lobo, y llevar el todo sobre sí, envuelto en tafetán verde. y del otro, estas palabras IEOVÀ. AE NONNA ; hecho esto, la guardarás hasta que la necesites, que será cuando te la colgarás alrededor del cuello mediante un cordón que hay: usado la persona que deseas, y, todas las mañanas durante el mes de octubre entero, antes de la salida del Sol, irás hasta su puerta y recitarás las siguientes palabras: Amapoyll ae. que tendras que repetir doce veces el primer día del mes siguiente, el interesado no podrá evitar el venir a pedirte tu corazón y lo que desees de él. En ese aspecto, harás todo cuanto te plazca. Otro sobre el mismo objeto Solamente hay que llevar sobre sí mismo el cora­zón de una golondrina que habrá sido muerta un viernes al salir el Sol y hacia el quince o veinte de abril; pero será preciso que el hombre lleve el de la hembra y la muchacha el dël macho.

Otro para que nadie no pueda decir más que bien de vosotros, y para que jamás pueda hablar mal
Hay que recoger la planta maravilla o caléndula en el mes de septiembre, cuandoel Sol están en el signo de Virgo, que es durante los quince primeros días de este mes, y envolver con la misma una hoja de laurel que habréis tomado en viernes al salir el Sol y dentro del mismo mes, con un diente de lobo, y llevar el todo sobre sí, envuelto en tafetán verde. Para volverse invisible Hay que componer una figurilla de cera amarilla parecida a un hombre. Con destreza, levantarás el cráneo de dicha figura, y, en el mes de enero, en día y hora de Saturno, sobre la cabeza escribirás y grabarás con una aguja caracteres después de lo cuál volverás a meter con toda limpieza el craneo en su sitio. Luego, sobre una piel de rana silvestre, muer­ta en el tiempo de la canícula, escribirás estas pa­labras helo hel helo y con sangre del propio animal, en el mismo dia y hora en que éste habrá sido muerto. Con la citada piel confeccionarás una cintura alrededor del cuerpo de la figurilla, y, habiéndola colgado, a medianoche, de la bóveda de una caverna oscura, mediante uno de tus cabellos, la incensarás con el incienso correspondiente y recitarás la siguiente oración: Metraton, Melach, Berol, Not, Venibbel, Mach, et vos omnes conjuro te figura cerca per deum vivum, ut per virtutem horum caracte­rum et verborum me invisibilem reddas, ubique te portavero mecum. Amén. La incensarás de nuevo y la enterrarás en el mismo lugar, dentro de una cajita de madera de abeto, y todas cuantas veces querrás entrar en cualquier sitio y pasar por donde quieras sin ser visto, recitarás estas palabras, llevando, al mismo tiempo la figurilla en el bolsillo izquierdo, diciendo: veni ad me et nunquam me derelinquas ubimque ¡vero, después de lo cual tendrás la precaución de devolverla al lugar precedente y cubrirla con tierra hasta que tengas necesidad de ella.

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